Celebración, Gran Premio de Italia en Monza. Photo: Mario Renzi / Formula 1
Este fin de semana se corre el nonagésimo sexto Gran Premio de Italia de Fórmula Uno, en el fabuloso Autódromo Nazionale de Monza, el templo de la velocidad, donde en la edición pasada se batieron todos los récords de la categoría máxima del automovilismo mundial. Max Verstappen en el Red Bull RB21 conseguiría la posición de vanguardia de la parrilla de salida a una velocidad promedio de 264.3 km/h y los 306 kilómetros del recorrido de la carrera en una hora y trece minutos para una velocidad promedio de 250.7 km/h. Mientras que Lando Norris con el McLaren/Mercedes MCL39, superaba la marca de mayor velocidad de una vuelta en la competencia, logrando el 53er giro (último)en un minuto y 20.9 segundos, para una velocidad de 257.7 km/h.
El circuito localizado dentro del maravilloso Parque Municipal de Monza, es un santuario de Ferrari, donde miles de parcializados fanáticos (tifosi) convierten el apacible lugar en un ruidoso fin de semana, en el cual desbordan su pasión hacía la legendaria marca del cavallino rampante. Por eso, para un piloto un triunfo allí con Ferrari, es casi como ganar el campeonato. La celebración aun mayor si además es italiano.
Sin embargo, esto ha ocurrido apenas en dos oportunidades desde el inicio del campeonato mundial en 1950. El primero, Alberto Ascari en 1951 (Ferrari 375) y en 1952 (Ferrari 500), luego de 14 años en 1966 fue Ludovico Scarfiotti con el Ferrari 312. Solo otro transalpino ha conseguido la victoria en el mágico trazado, fue Giuseppe ‘Nino’ Farina quien lograba la victoria y el primer título de pilotos en 1950 con un Alfa-Romeo modelo 158.
Para esta edición, por primera vez desde 1953 (73 años), un connacional llega a Monza liderando el campeonato mundial, como lo hiciera el “Ciccio” Ascari en 1952 y 1953 con el Ferrari 500. Kimi Antonelli, el boloñés de 20 años de edad -recién cumplidos- lidera el campeonato de pilotos con una ventaja de 59 puntos sobre su compañero de equipo George Russell y el siete veces campeón del mundo Lewis Hamilton (Ferrari), empatados en el segundo lugar.
El problema, es que Antonelli corre para Mercedes, gran rival del equipo de casa, aventajado en el campeonato de constructores por 87 puntos.
Históricamente, los tifosi han favorecido incondicionalmente a los bólidos rojos, aun sobre sus compatriotas; incluso mostrando hostilidad cuando pretenden vencer “a su equipo”. Un ejemplo claro fue en 1983, cuando Ricardo Patrese fue abucheado al despistarse con su Brabham/BMW cuando trataba de imponerse al Ferrari (126C2B) del francés Patrick Tambay (eventual ganador del Gran Premio de San Marino en Imola).
Sin embargo, en esta oportunidad el italiano no solo es candidato firme al título de pilotos, es muy querido en el entorno de la Fórmula Uno y a nivel mundial es una figura fresca que ha demostrado un talento y madurez que lo avalan para conseguir coronarse.
Por eso, para la mayoría de los entrevistados en la república italiana, les da igual si gana el Gran Premio, Antonelli o Ferrari y que sea el destino quien decida.
Sin embargo, no será empresa fácil para el líder del campeonato mundial de pilotos, porque su equipo Mercedes, ha decido hacer el quinto cambio de la Unidad de Potencia en su W17, por lo que será relegado en 10 posiciones de la parrilla de salida, con lo que arrancará al menos desde el décimo puesto y tendrá que hacer una remontada histórica para lograr el triunfo.
Toto Wolff, el director del equipo declararía pragmáticamente, que era el lugar lógico por las posibilidades de adelantar y con algo de suerte, incluyendo la posible ayuda de apropiadas salidas del Vehículo de Seguridad, llegar al podio o un triunfo no están descartados.
En realidad, no le agrega presión a su desempeño, porque lo que consiga será bueno, aparte de tener la oportunidad de mostrar de que está hecho un futuro campeón. En Italia sueñan con un podio Ferrari y Antonelli.
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