Arrancada del Gran Premio de Australia de Fórmula Uno, el inicio de la temporada 2026. Foto: Paul Crock / AFP via Getty Images
La 76ª temporada de la Fórmula Uno se iniciaba en marzo llena de expectativas, derivadas de los profundos cambios en los reglamentos técnicos, con monoplazas más livianos, de menor tamaño, con aerodinámica activa (alerones móviles para rectas y curvas) y sobre todo una Unidad de Potencia hibrida, con mucho énfasis en la gestión de la energía eléctrica. Se buscaba acabar con el crónico y endémico problema de la falta de adelantamientos.
Lo que sucedió en estos primeros seis meses de la campaña, ha dejado al mundo dividido, entre los que aprueban los resultados y los que desaprueban las normativas, por como se consiguen esos resultados.
Las nuevas regulaciones han logrado carreras más competitivas – tanto entre los primeros lugares, como en el resto de los concurrentes- con frecuentes adelantamientos, pero estos mayormente derivados de diferentes cargas de baterías y la posibilidad de incrementar la potencia del motor en un momento dado.
Sin embargo, pilotos e ingenieros van aprendiendo a gestionar mejor la energía eléctrica y cada vez se ven menos los cambios de posición yo-yo, porque se buscan adelantamientos en zonas donde la descarga de batería no puede ser aprovechada fácilmente por el adelantado, o por maniobras tradicionales.
Incluso, las autoridades han hecho cambios para que la gestión energética tenga menos que ver en los tiempos de cada vuelta, sobre todo en las pruebas clasificatorias, en las cuales, se supone los pilotos deberían ir al máximo de sus posibilidades para obtener un mejor puesto en la parrilla de salida.
Pero, esa es justamente la mayor crítica al reglamento actual y la más difícil de enmendar. Pareciera, que la calidad del piloto no hace la diferencia, porque donde el talento se impone con la mayor velocidad en las curvas (entrando o saliendo), ahora está aniquilado, “porque si no eres más lento recargando la batería en esos sectores, eres presa fácil en la siguiente recta”: Max Verstappen.
Citando a los pilotos, la gran historia de esta primera parte de la temporada ha sido Kimi Antonelli. Apenas en su segundo año en la categoría reina, con lo mostrado y seis triunfos en esta primera parte, son suficientes méritos pasa a ser un firme candidato a coronarse -a los 20 años- como el más joven en la historia.
Si bien, es el que mejor se ha adaptado a los nuevos monoplazas y la forma de manejarlos, otros van aprendiendo y también cambiando, principalmente George Russell, su propio compañero en el equipo Mercedes, quien reiteradamente se queja de tener un vehículo más lento, no encontrándose nada anormal, excepto que está siendo menos rápido.
Entre esos pilotos mejorando, sobresale Lewis Hamilton. Rejuvenecido, con un Ferrari con características cada vez más a su gusto, su desempeño es cada vez mejor a medida que avanza la presente zafra, ya en el segundo lugar de la clasificación y pudiera al final ser uno de los más fuertes rivales para el transalpino. Pero también debe evitar la distracción que presenta, con varias penalizaciones personales, muy fuera de contexto para un heptacampeón mundial.
A esto, indudablemente se agregan las modificaciones lógicas que los equipos van incorporando a medida que reconocen donde fallan, para así observar al final de esta primera parte de la campaña, cambios notables, haciéndose vencedores Ferrari y McLaren.
En cuanto a las carreras en sí, ninguna fue aburrida, porque han sido bien competitivas con resultados inciertos hasta el final, incluso las tradicionalmente más lentas como Mónaco y Hungría. La del principado, aun con el Grand Chelem* de Antonelli (el más joven en la historia en lograrlo), estuvo llena de incidentes y sorpresas. Quizás, si tenga algo que ver el nuevo reglamento.
*Grand Chelem: piloto que triunfa desde la posición de vanguardia en la parrilla de salida, es líder de toda la carrera y logra la vuelta más rápida (28 lo han logrado, de ellos 20 campeones).
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