Lewis Hamilton y Kimi Antonelli, pilotos de Fórmula Uno para Ferrari y Mercedes respectivamente (GP de Canadá) Foto: Autosport Photo Gallery
El periodo estival de las vacaciones del verano del hemisferio septentrional, divide la temporada de Fórmula Uno en dos partes, generalmente no en dos mitades, por el número distinto de grandes premios entre ellas. La primera parte de esta campaña contó con 11 grandes premios de los 13 pautados, por la cancelación de Baréin y Arabia Saudita debido al conflicto bélico del Medio Oriente, mientras que para la segunda parte el número total es incierto, los organizadores esperando hasta el mes de septiembre para decidir sobre el destino de las carreras de Qatar y Abu Dhabi, muy en duda por las mismas razones.
Si bien se logró recuperar el evento de Baréin para ser escenificado en el circuito de Sepang en Malasia, el 5 de octubre entre los GP de Azerbaiyán y Singapur, se busca llenar el espacio de la final de la presente temporada en caso que no se pueda correr en los circuitos de Losail y Yas Marina. Como un segundo Las Vegas no es viable (porque la siguiente semana es la celebración de Thanksgiving y los compromisos comerciales con la NFL), se intentará terminar la temporada en Europa, siendo Imola el mejor candidato. La segunda parte podría tener otros 11 fines de semana (tal como planificado, pero con distintos escenarios).
Si bien, la primera mitad de una campaña puede indicar una tendencia en cuanto los posibles resultados del campeonato, todo puede cambiar en la segunda y definitoria parte para pilotos y constructores.
Tomemos la del año pasado en este mismo receso. McLaren y Oscar Piastri dominaron la primera parte, para caer el australiano con su compañero y eventual campeón Lando Norris en la segunda, mientras el dominio de McLaren terminaba por el repunte de Red Bull, quedando al final Max Verstappen apenas a 2 puntos de Norris.
Esta temporada puede traer aun muchas sorpresas. Se inició con un favoritismo amplio hacia Mercedes y su piloto estelar George Russell, quien diligentemente triunfó en el GP inicial en Australia desde la posición de vanguardia en la parrilla de salida, repitiéndolo en China en la carrera corta (Sprint). Pero de allí en adelante, su compañero de equipo se adueño del liderato con cinco victorias consecutivas, para Mercedes vencer en las 6 primeras, todas desde la pole.
Sin embargo, en una temporada como esta, iniciando un cambio radical en el reglamento técnico, era de esperar que otros equipos mejoraran paulatinamente a medida que introducían cambios en sus monoplazas y en sus unidades de potencia gracias al ADUO. Inicialmente fue Ferrari, logrando victorias en Barcelona y en Silverstone, ahora venció McLaren con Lando Norris en Hungría. Son cinco vencedores distintos antes del parón veraniego.
Si bien Mercedes ha ganado 8 de las 11 carreras y se mantiene como favorito para llevarse tanto el campeonato de pilotos como el de constructores, la posibilidad de perder uno o ambos, se hace cada vez más factible.
La principal amenaza para la segunda parte parece ser de Ferrari y sobre todo por Lewis Hamilton, quien a partir del GP de Canadá está logrando regularmente podios, desplazando a Russell en el segundo lugar de la clasificación de pilotos a 50 puntos del líder; mientras la escudería del cavallino rampante está a 72 del equipo Mercedes y esperando para Monza una evolución de su Unidad de Potencia, actual talón de Aquiles del SF-26. McLaren por su parte, acostumbrada a remontar después de comienzos inciertos, mostrando disciplina con las renovaciones, se puede convertir en un tercero en discordia, sin nunca dejar de lado a un cazador implacable, como es Max Verstappen (aun sin triunfos y a 110 puntos), si logran mejorar el RB22 que cuenta con un motor envidiable.
Al final, dos generaciones distintas podrían estar luchando por el campeonato de pilotos… e Italia feliz.
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