La Princesa Gracia Patricia y el Príncipe Rainiero III de Mónaco a bordo del Mercedes-Benz W111 en la vuelta de honor antes del Gran Premio de 1976. Foto: Rainer Schlegelmilch. Motorsport, 1976.
Este domingo 7 de junio, se disputará el octagésimo tercer Gran Premio de Mónaco, la sexta válida del Campeonato Mundial de Fórmula Uno 2026. Es sin duda, la más prestigiosa de todas las carreras automovilísticas, porque representa como ninguna la esencia histórica del deporte a motor, donde lo social se mezcla con lo deportivo, la realeza con lo mundano y el glamour con la tecnología. Por décadas el circuito se abría oficialmente con una vuelta de honor del príncipe Rainiero III y la princesa Grace en un vehículo oficial.
Mónaco por muchos años desafió por anacrónico los reglamentos y medidas de seguridad de la FIA y nunca pasaría el examen si alguien hubiera querido iniciarlo hace un par de décadas; aunque ahora, por ser más seguros, los circuitos urbanos se han hecho moda, como los de Singapur, Bakú, Miami, Yeda, Las Vegas y Madrid, mayormente por la cercanía que permiten entre los pilotos y el público.
En esta temporada de dominio Mercedes y su invencible W17 con 5 triunfos consecutivos desde el inicio de la campaña, buscarán su sexto, para equipararse con los W05 en 2014 (también todos desde la Pole), pero aun detrás del W10 en 2019 con 8 y más todavía del Red Bull/Honda RB19 en 2023 con 14 seguidos antes de perder la carrera de Singapur (única de la temporada).
Pero si hay un circuito donde puede triunfar cualquiera es este, porque las características del monoplaza y la potencia del motor son los menos necesarios por ser de tan difícil o casi imposible adelantamiento. Así lo demostró Ayrton Senna contra Nigel Mansell y su extraordinario Williams/Renault FW14B en las últimas 8 vueltas de la edición de 1992, o Daniel Ricciardo en 2018 con la pérdida de una buena parte de la potencia del motor del RB14/Renault desde la vuelta 28 (de 78). Por eso es, que salir desde la posición de vanguardia de la parrilla de salida es fundamental y lo ha demostrado la historia con victoria del 69% de los que arrancan desde la primera fila. Por eso el triunfo se gesta el día sábado en las pruebas clasificatorias para la parrilla de salida. Los favoritos para esta edición: Ferrari, quienes no ganan un GP desde México en 2024 (Carlos Sainz). Mientras McLaren quisiera celebrar sus 1000 GP en la F1 con una victoria, al cumplirse exactamente 60 años de su primera participación, con su fundador Bruce McLaren, al volante del M2B/Ford V8.
Sin embargo, no se pueden cometer errores de manejo o estratégicos porque la recuperación es prácticamente imposible y es muchas veces la única oportunidad de los seguidores. No necesariamente estos errores tienen que ser forzados por el asedio de un obstinado perseguidor, como en 1970 cuando Sir Jack Brabham chocó en la última vuelta nervioso por el avance desenfrenado del eventual ganador Jochen Rindt. En 1988, Ayrton Senna tenía una ventaja de casi un minuto sobre el segundo lugar, chocando en la vuelta 66 y entregando el triunfo a su peor enemigo. Su compañero en el equipo McLaren, Alain Prost.
Por eso, es posible ganar desde la 14ª posición en la parrilla de salida, como ocurrió con Olivier Panis (Ligier/Mugen Honda) en 1996, sobreviviendo a los retiros por fallas mecánicas y accidentes, en una carrera donde la lluvia y la pista mojada hicieron estragos, finalizando apenas 4 vehículos y clasificando solo 6. Por cierto, las probabilidades de lluvia en Mónaco para este fin de semana se calculan al momento en un 60%, pero solo para el día viernes.
Más duelen los errores estratégicos, porque son habitualmente ajenos al propio piloto. El año 2022 fue un claro ejemplo con el local Charles Leclerc, quien había logrado la Pole y tenía una ventaja de casi 5 segundos, cuando la entrada a cambiar neumáticos, primero a intermedios de pista mojada y luego de pista seca, lo relegaron al cuarto lugar, cuando Ferrari se equivocó y ambos pilotos entraron juntos a los boxes. La frustración puede ser muy grande, cuando se pierde en los pits, como le sucedió a Daniel Ricciardo en 2016, esperando por 9 segundos a que encontraran sus nuevos neumáticos, porque inexplicablemente no estaban preparados.
Todo puede pasar en el GP de Mónaco, incluso que todos terminen la carrera (nunca ha sucedido).
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