Kimi Antonelli y George Russell del equipo Mercedes de Fórmula Uno, en Canadá. Foto: Bradly Collyer / PA Images
La historia vuelve a repetirse, más que la letra de un Tango (Por la vuelta, Enrique Cadicamo, 1937), es un hecho real, porque las mismas circunstancias se repiten debido a la propia naturaleza humana sin aprender o no poder evitar las situaciones actuales que no son 100% idénticas, pero comparten estructuras y consecuencias similares a las del pasado.
En este caso, la Formula Uno, la amistad dura hasta que se lucha por el campeonato.
El GP de Canadá no solo nos demostró la inmensa superioridad de los Mercedes en la presente temporada con 5 fáciles victorias desde la pole en igual número de eventos, también nos enseñó con bastante claridad lo que nos espera en el resto de las 17 (18 o 19) carreras de la presente zafra.
La campaña comenzó con un lógico favoritismo para los dirigidos por el austríaco Toto Wolff, por lo que ya habían demostrado en los ensayos pretemporada, mientras que dentro del equipo el favorito era -también lógicamente- el británico George Russell, por su jerarquía y resultados comparados con los de su nuevo compañero el novato italiano Kimi Antonelli a lo largo de la temporada pasada. Esto se acrecentó con los resultados del primer gran premio en Australia, donde el inglés dominó, mientras su compañero siempre estuvo por detrás, muy similar a lo ocurrido durante 2025.
Sin embargo, a partir de la segunda válida el novato se rebeló y se ha adueñado del protagonismo con sus primeros cuatro triunfos en forma consecutiva (por primera vez en la historia de la F1), los primeros tres también un récord, saliendo desde la posición de vanguardia de la parrilla de salida.
Russell, aparentemente no muy preocupado después de los tres fracasos consecutivos, declaraba que había confrontado problemas específicos en ellos; una mala clasificación en China por problemas del monoplaza en la Q3 (tercera tanda de clasificación), en Japón una salida del Vehículo de Seguridad que le dio la victoria a Antonelli y que el trazado de Miami no es de su gusto. Sin embargo, necesitaría un buen resultado en Canadá, más que para reducir la desventaja (20 puntos)con su mayor enemigo, se jugaba el honor y dar un golpe de autoridad en uno de sus circuitos favoritos, tal como demostró en 2025 con una dominante victoria desde la pole, sin tener el mejor vehículo de la parrilla.
Pero en Montreal, se consiguió con alguien a quien le va a costar mucho derrotar. Con el mismo monoplaza y motor, la velocidad de ambos muy similar ( la diferencia en la pole para la carrera del Sprint y la del evento principal, fue exactamente de 68 milésimas de segundo a favor de Russell en ambas), la determinación y agresividad del italiano demostró ser inmensamente mayor.
Si bien se presentaron varios adelantamientos y cambios de posición entre ellos (por cierto, uno solo por diferencia de carga de batería), el asedio de Antonelli a Russell cuando el boloñés estaba detrás, fue intenso, implacable y demostrativo de que no solamente su ritmo era mejor, era presagio que lo podía pasar en cualquier momento. Lamentablemente el espectáculo que estaban ofreciendo se acabó repentinamente en la 30ª vuelta, al detenerse el #63 por una falla mecánica.
La rivalidad en pista, en términos de mayor intensidad, se gestó en la carrera corta (Sprint) del día sábado, cuando un intento de adelantamiento por Antonelli fue neutralizado e impedido por el británico, con una maniobra legal pero claramente intimidante, que fue considerada excesiva e inesperada para su propio compañero, pero que dejaba claro, que no lo iba a tratar diferente a cualquier otro contrincante.
Como en ocasiones previas, la pareja dejó ver no solo su futura enemistad sino sus propias características, muy parecidas a las que mostraron en su época Senna y Prost, Alonso con Hamilton y luego este con Rosberg. Mientras Russell lo que busca es la regularidad tratando “ganar en los días buenos y sumar puntos en los malos”, Antonelli es el tipo de piloto que conduce como un boxeador, con una devastadora ferocidad competitiva, sin tener miedo a recibir golpes, pero siempre hacia adelante para buscar dar más y triunfar.
La temporada es larga y 43 puntos son salvables (aunque solo Verstappen lo logró en 2022), Russell apostando por esa expresada regularidad y por la posible caída de su rival, como sucedió en la temporada pasada con el propio Antonelli o con Oscar Piastri, quien después de un inicio arrollador se cayó a mitad de contienda y perdió el título con su compañero en McLaren, Lando Norris. Por el momento Antonelli lidera y ha logrado tocar un punto débil de Russell: lo ha puesto nervioso y se nota.
Como muchos lo hicieron, el agradecimiento a Toto Wolff por dejarlos correr, aunque fue impresionante verlo prácticamente petrificado observando como en cualquier momento (y va a suceder) ambos hacían contacto que pudiera llevar a un doble retiro. Pero su pragmatismo es encomiable. “Pueden luchar cuanto quieran, pero sin tocarse y solo después de haberle sacado suficiente ventaja al resto”.
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