Gilles Villeneuve con el Ferrari 126C al podio del GP de Canadá en 1981 con el alerón delantero roto. Foto: Grand Prix Photo
Este fin de semana se corre el quincuagésimo quinto GP de Canadá, la quinta válida de la temporada 2026 de Fórmula Uno, en el circuito Gilles Villeneuve, en la isla de Notre-Dame, en el canal San Lorenzo de la ciudad de Montreal en Quebec. Nuevamente (como en Miami) con una carrera
corta (Sprint de 100 km) el sábado 23 al mediodía y el evento principal a 70 vueltas del trazado de 4361 metros el domingo a las 4:00 pm.
El equipo Mercedes llevará las primeras modificaciones sustanciales a su monoplaza W17, para tratar de extender su dominio sobre el resto de los competidores, especialmente a McLaren, quienes se mostraron muy competitivos en Miami, donde introdujeron el 60% del paquete de modificaciones, que completaran en este trazado para este evento.
Ganadores de las primeras cuatro carreras de la temporada (Australia, China, Japón y Miami), ya se perfilaban como favoritos desde las pruebas previas al inicio de la presente campaña, con el británico George Russell como el principal candidato al título de pilotos, sobre todo por su dominante actuación en la primera válida en Melbourne.
Sin embargo, la siguiente tripleta de victorias desde la pole, por su compañero, el italiano Kimi Antonelli en apenas su segunda temporada en la categoría reina del automovilismo mundial, obligaran al inglés a buscar repetir el triunfo logrado el año pasado en este circuito, trazado que se cuenta entre sus favoritos y donde tiene en su haber la pole en sus últimas dos ediciones, fundamental para reducir la desventaja actual de 20 puntos y darle un necesario empujón para nivelarse con su mayor enemigo en las pistas, quien incidentalmente también logró su primer podio en la F1 en ese GP.
Esto sin contar con la más que posible competencia de otros pilotos como Lando Norris y Oscar Piastri de un evolucionado McLaren, un mejorado Red Bull con Max Verstappen quien consiguiera estar en la primera fila de la parrilla de salida en Miami o un siempre competitivo y gran arrancador Ferrari.
El circuito, lleva el nombre de Gilles Villeneuve en memoria de un piloto local, legendario en la Fórmula Uno, que lamentablemente falleció en las pruebas clasificatorias del GP de Bélgica en Zolder en 1982, a quien muchos consideran un semidiós (ser mitológico, principalmente conocido en la mitología griega, nacido de la unión entre una deidad y un mortal), por su heroísmo y valentía con habilidades extraordinarias, dominando los indóciles Ferrari 312 (naturalmente aspirados) y 126C (primer turbo alimentado) entre 1977 y 1982, con frecuentes y extremos deslizamientos tanto en curvas lentas como en las más rápidas.
Ganador en el primer GP escenificado en la Isla de Notre Dame en 1978, apenas consiguió 6 triunfos en total (con 8 vueltas más rápidas y 13 podios), pero se hizo inmensamente popular por su desenfrenado estilo de manejo, convirtiéndose en una figura icónica en la historia del deporte.
De sus dos triunfos en 1981, consecutivos en Mónaco y Jarama (Madrid), este último es recordado por su habilidad de mantenerse al frente con un vehículo más lento, en un arte de conducción defensiva por 67 vueltas (nunca ilegal), para terminar por delante de 4 pilotos por apenas algo más de un segundo. Pero los GP más recordados serán los característicos de nunca darse por vencido.
En el GP de Francia (Dijón 1979) luchando rueda a rueda sin tregua, por el segundo lugar con René Arnoux (Renault Turbo), es simplemente inolvidable.
Otra imagen imborrable, fue la de su tenacidad en el GP de Los Paises Bajos ese mismo año, regresando futilmente a los pits en tres ruedas en su 312T4 por un pinchazo y desintegración del neumático trasero izquierdo, en el proceso rompiendo la suspensión trasera y buena parte de su monoplaza para quedar fuera de la carrera y del campeonato, que ganaría su compañero, el surafricano Jody Scheckter.
La foto, corresponde al GP de Canadá de 1981 en este circuito que lleva su nombre después de fallecer en 1982. Bajo una fuerte lluvia y luchando por posición con Elio de Angelis (Lotus/Ford) rompió el morro y el alerón delantero (vuelta 40 de 60), para continuar y finalmente deshacerse del fastidioso material que le obstaculizaba parcialmente la visión del trazado, con una violenta frenada en la horquilla y continuar para terminar tercero. Al final, el ganador Jacques Laffite (Ligier/Matra) y el segundo lugar John Watson (McLaren/Ford) declararían que las condiciones eran terribles, como nunca lo habían visto. Mientras tanto Villeneuve comentaba “no estuvo tan mal”. Genio y figura.
Finalmente, el GP de Canadá es difícil que sea aburrido. Basta con las cercanas paredes, sobre todo el siempre temible “muro de los campeones”, donde chocaron en la misma carrera en 1999, Damon Hill campeón 1996, Jaques Villeneuve de 1997 y Michael Schumacher 1994 y 1995. La lluvia siempre es una posibilidad en Montreal, más en esta época del año, con una probabilidad de 60% para el día domingo. Con las frecuentes fuertes frenadas y aceleradas por vuelta, será interesante ver como sortean las cargas y descargas de la batería, porque el que llegue sin una buena energía a la larga recta antes de la última chicana y /o la recta principal, será pan comido.
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