Foto: Poster de la FIA (fia.com)
El suave colorido pastel y el ambiente característico “mayamero”, le dieron el distintivo sabor latino al Gran Premio de Miami de Fórmula Uno, que terminó con la tercera victoria consecutiva del italiano Kimi Antonelli (Mercedes) y el muy festejado séptimo lugar del argentino Franco Colapinto con el Alpine/Mercedes.
A pesar de una anticipada fuerte lluvia que nunca llegó y que hizo adelantar la carrera en tres horas por el miedo a la temible tormenta eléctrica (por regulaciones estatales obliga a suspender eventos al aire libre), el GP de Miami fue realmente divertido y un buen espectáculo para los espectadores presentes y a distancia.
Por una parte, el mes sin actividades permitió a los equipos hacer actualizaciones a sus monoplazas que llevaron a cerrar la brecha con Mercedes (hará actualizaciones para Canadá) en forma considerable tanto de McLaren, Ferrari e incluso por Red Bull. En el caso de McLaren, probablemente los ha llevado en el momento a estar por delante de la escudería dirigida por el austríaco Toto Wolff. Mientras Ferrari, cerca en la pole (solo a 3 décimas), el problema en la carrera fue el sobrecalentamiento de las gomas traseras.
La paridad entre los equipos es tan impresionante que la diferencia entre los distintos monoplazas es mucho menor que entre los compañeros de una misma escudería. Siendo notorio el dominio del trio Antonelli-Norris-Leclerc sobre sus compañeros en Mercedes, McLaren y Ferrari (Russell, Piastri y Hamilton respectivamente), además del habitual de Verstappen sobre su compañero de turno ( Isack Hadjar).
Quizás la mayor sorpresa fue Red Bull, de totalmente perdidos y frustrados en las tres primeras competencias, sin poder alcanzar la tercera tanda de clasificación (Q3) en Japón, apenas octavo en la parrilla en China, ahora Verstappen estuvo peleando por la pole en Miami, terminando quinto en la carrera, pero sin mostrar la historia real debido al trompo en la vuelta inicial. Una de las actualizaciones fue la del alerón “Macarena” al estilo Ferrari, pero no siendo una copia al introducido por Maranello para el SF-26, porque fue presentado a la FIA en noviembre, pero que por problemas de fiabilidad se había atrasado su uso hasta la actualidad.
Por otra parte, la carrera fue divertida porque los pilotos estuvieron mucho más en control de sus acciones con la gestión de la energía eléctrica, con claras zonas donde decidían activar recuperación o entrega con sus consecuencias. Las modificaciones en el reglamento técnico ayudaron a una menor necesidad de recargar la batería, por lo que la competencia pareció una verdadera y buena carrera, que no fue quizás tan real como antes, pero, mucho más definida por el talento de los pilotos y las estrategias de los equipos (manejo impecable por Antonelli bajo el asedio de un más rápido Norris en las últimas 29 vueltas y el efectivo “Undercut” de Mercedes para ponerlo por delante del británico y sedimentar su victoria).
Con estos cambios, resultó que la carga de batería entre las curvas más lentas entre la 4 y la 6, para así tener más velocidad en las rectas y disminuir el tiempo total por vuelta, no fue mejor que atacar en esa zona y cargar entre la 11 y 16 antes de la larga recta posterior o esperar a la zona con el “Booster” (empuje adicional de 0.5 MJ) activado antes de la recta de los pits, para adelantar en la curva #1. Los adelantamientos se vieron más normales, generalmente alargando la frenada antes de una curva.

Al final, menos “super clipping” y levantar acelerador antes de usar los frenos “lift and coast”(utilizar el motor mecánico acelerando o frenando para cargar la batería), para una carrera más real.

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