Lando Norris, vencedor del GP de Sao Paulo 2025 de Fórmula Uno. Foto: Zak Mauger /LAT images via Getty Images.
El piloto británico Lando Norris del equipo McLaren de Fórmula Uno dio un paso gigante hacía la conquista de su primer
campeonato, al cumplir un fin de semana perfecto en Brasil, con victorias desde la posición de vanguardia en la parrilla de salida tanto en la carrera corta del sábado como en el evento principal del domingo, para acumular el máximo de 33 puntos y así alejarse de sus rivales al título de pilotos, Oscar Piastri y Max Verstappen, quienes además confrontaron problemas con pérdida adicional de importantes puntos.
El australiano, quien cedió en México el liderazgo de la clasificación de pilotos después de 15 eventos al frente, llegó a Sao Paulo con un punto de desventaja con el británico, para salir con 24 por debajo, al tener de nuevo un fin de semana desastroso. Clasificando lejos de su compañero de equipo, en la carrera al Sprint se despistó alejándose ocho puntos, mientras que en el GP fue penalizado con 10 segundos estacionarios en la parada en pits por causar una colisión con Kimi Antonelli (Mercedes) y Charles Leclerc (Ferrari) en la primera curva de una relanzada, quitándole toda opción al podio y perdiendo otros 15 puntos, al terminar quinto.
La impensable caída de rendimiento del melburniano, después de una primera parte de la campaña totalmente dominante sobre su compañero, ha sido vista en varias ocasiones en el pasado en cualquier tipo de competencia deportiva, generalmente atribuida a no soportar la presión de un campeonato mundial a una temprana edad (24 años) y apenas 67 grandes premios en su tercera temporada en la categoría máxima del automovilismo mundial. Sin saber lo que está pasando por su cabeza, cuesta aceptar ese factor por las propias características de este personaje frio y calculador a quien lo han apodado “Robocop”.
Hay que considerar la posibilidad de otras causas, aun no conocidas o posibles. Una de ellas es que el piloto está desanimado por falta de apoyo de su equipo. El pedirle en Monza que dejara pasar a Norris por un retardo en los pits y luego no darle la ayuda necesaria en Singapur cuando fue chocado por su propio compañero -sin mayores consecuencias para el agresor, excepto la posible amenaza de “habrá repercusiones” que nunca se hicieron realidad-, pueden haber influido en el momento involutivo que experimenta en la actualidad.
Aparte de las absurdas teorías de las conspiraciones, para algunos (Jacques Villenueve) el problema se llama complacencia. Después de dominar ampliamente el campeonato, se baja el ritmo y se comienzan a sacar números. El enemigo repunta y se trata de recuperar la velocidad, para encontrar que su compañero es ahora más rápido y hay que buscar nuevos límites, antes innecesarios. Se hacen más frecuentes los errores y los malos resultados.
Lo cierto es, que después de irse contra la pared en las pruebas clasificatorias y en la carrera de Bakú, Piastri no ha podido terminar en el podio en las siguientes 4 carreras (cuarto en Singapur y quinto en Austin, México y ahora Brasil). Para muchos, el daño es irreversible.
Por otro lado, Verstappen con un inquietante repunte en la segunda mitad de la temporada con tres triunfos en cuatro carreras (Monza, Bakú y Austin), en Ciudad de México no contó con un vehículo competitivo y en Brasil por primera vez en 5 años no logró pasar de la primera tanda (Q1) en las pruebas clasificatorias para la parrilla de salida. Solo un cambio radical de reglaje, por lo cual ameritó salir desde los garajes, le dio la competitividad necesaria para demostrar su enorme talento y terminar con múltiples adelantamientos en el podio, con el tercer lugar.
Sin embargo, actualmente a 49 puntos del líder, a Norris le basta sacarle 9 más en la próxima competencia en Las Vegas para que el neerlandés quede definitivamente fuera de cualquier posibilidad de titularse, pase lo que pase en las dos últimas carreras válidas de Catar (con Sprint) y Abu Dhabi.
El camino se le está poniendo fácil a Lando Norris. Ahora, solo él puede perder el campeonato. Lo cual no sucederá si sigue haciendo lo mismo que hasta ahora; correr como lo está haciendo.

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