Los colores

Los Alpine A-522 de Fórmula Uno 2022. Foto: Cortesia Alpine

Con la presentación en París, (por supuesto cerca del río Sena y con la torre Eiffel al fondo), el equipo francés Alpine (Renault) completa la exhibición de los nuevos modelos que las 10 plantillas de Fórmula Uno utilizarán en esta venidera temporada a iniciarse en menos de un mes (20 de marzo, XXIII GP de Bahrein). La escudería Alfa-Romeo el día 15 del presente mes de febrero presentó un color interino en su C42, hasta hacerlo con el oficial después de los primeros ensayos en Barcelona esta semana. 

Como el resto de los participantes, Alpine utilizó el vehículo de la maqueta que desarrolló la FIA (Fédération Internationale de l’Automobile ) con los nuevos reglamentos, aunque enseñando (como también lo han hecho otros) distintas soluciones estructurales para tratar de mejorar mayormente las prestaciones aerodinámicas individuales. 

La sorpresa del Alpine en su presentación, fue la de exhibir dos monoplazas con diferente diseño de colores. El equipo piensa utilizar el mayormente rosado de su patrocinador principal -industria austríaca dedicada al tratamiento de las aguas- para complacer a su director Andreas Weissenbacher en las dos primeras carreras de la temporada, para luego pasar al predominante azul que representa el color nacional francés en las competencias deportivas. 

El color nacional, se implementó cuando se iniciaron hace más de un siglo las grandes competencias automovilísticas, como un sistema de reconocimiento con colores específicos de los vehículos de acuerdo a los países que representaban sus fábricas. Así Italia usaría el rojo, Francia el azul, Inglaterra el verde, Alemania el blanco, Japón el color marfil con un circulo rojo (sol naciente), EEUU blanco con franja longitudinal azul, Bélgica el amarillo, los Paises Bajos el anaranjado, mientras que otros combinaron colores, como España el rojo con el amarillo o Argentina el azul celeste con el amarillo. 

Aparentemente el inicio de esta tradición data de comienzos del siglo XX, con la famosa Copa Gordon Bennett, un magnate de la prensa, dueño del New York Herald y de dos periódicos parisinos. Las reglas: una carrera por año, cada país podía inscribir un máximo de 3 vehículos con un peso entre 400 y 1000 kg para una distancia entre 550 y 650 km. El país ganador a través de su Automóvil Club se encargaba de la siguiente. La primera fue organizada por el ACF (Automóvil Club de Francia) en 1900 entre Paris y Lyon, la segunda entre Paris y Bordeaux, la tercera fue entre Paris e Innsbruck que al ser ganada por un vehículo inglés (Napier), la siguiente en 1903 debía celebrase en Inglaterra. Sin embargo, el país prohibía las carreras en carreteras, por lo que se fueron a un circuito en Irlanda, razón por la cual, en vez de la bandera británica, el color inglés derivó en el verde (Shamrock Green ) con el British Racing Green que hoy conocemos. Francia ganó 4 de las 6 carreras y se llevó el trofeo que aun se mantiene en el ACF en la Plaza de la Concordia en París.  

Con la Copa Bennett ganada y finalizada, en 1906 el Automobile Club de France (ACF) creó el Grand-Prix, una nueva competencia con una carrera anual en suelo galo, que siempre cambiaba de localidad. El primero, lo organizó el Automobil Club de l’Ouest en las afueras de Le Mans. Posteriormente se sumaron, en 1921 el Gran Premio de Italia, en 1923 España, en 1925 fue Bélgica, en 1926 Alemania, Inglaterra en 1927, Mónaco en 1929 y la República Checa en 1930. Se corrían además muchas carreras de organización local, no oficiales, pero que ofrecían como incentivo jugosos premios monetarios tanto por participar como por los resultados obtenidos. Todo se canceló con la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), después de la cual la FIA en 1947 acuñó la Fórmula Uno, iniciando el Campeonato Mundial en 1950. 

La leyenda de las flechas de plata tiene su origen en 1934, cuando se modificaron las reglas de las competencias automovilísticas de Grand Prix, reduciendo el peso máximo de los vehículos a 750 kg (previamente desde 1931 Fórmula Libre ) y los monoplazas alemanes entraban en competencia con dos fabricantes: Mercedes-Benz y Auto Unión. Mercedes presentó su nuevo modelo el W25 para la Eifelrennen en el circuito de Nürburgring, pero pasaba el peso máximo estipulado por apenas un kilogramo. Allí que el director de la escudería, el famoso Alfred Neubauer, mándara a raspar la pintura, haciendo el peso y quedando con el plateado metálico, con el que seguirían de allí en adelante como color nacional (tanto Mercedes como los Auto Union). La carrera fue ganada por el alemán Manfred von Brauchitsch en el debut del W25, originándose la tradición de las flechas de plata (Silberpfeile). 

Con la llegada de los grandes patrocinadores en 1968, el color nacional fue ampliamente sustituido por los patrocinadores con las marcas que se publicitaban, algunos respetando el color primario del país, tal como hace Ferrari con el Rosso Corsa , el verde oscuro del British Racing Green de Aston Martin y el regreso esta temporada del plateado en Mercedes (predominantemente negro en las últimas 2 contiendas). De acuerdo a las normativas, los equipos deben utilizar no solo un mismo diseño para sus dos monoplazas, sino también, mantener el mismo durante toda la campaña. Sin embargo, esto ha sido modificado con excepciones temporales para satisfacer importantes arreglos comerciales o conmemorativos, tal como ha sucedido con el de los cascos de cada piloto participante. 

formulaburgerf1@gmail.com

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