La Joya de la Corona

La Princesa Gracia Patricia y el Príncipe Rainiero III de Mónaco a bordo del Mercedes-Benz W111 en la vuelta de honor antes del Gran Premio de 1976. Foto: Rainer Schlegelmilch. Motorsport, 1976. 

Este domingo 29 de mayo, se disputará el septuagésimo nono Gran Premio de Mónaco, la séptima válida del Campeonato Mundial de Fórmula Uno 2022. Es sin duda, la más prestigiosa de todas las carreras automovilísticas, porque representa como ninguna la esencia histórica del deporte a motor, donde lo social se mezcla con lo deportivo, la realeza con lo mundano y el glamour con la tecnología. Por décadas el circuito se abría oficialmente con una vuelta de honor del príncipe Rainiero III y la princesa Grace en un vehículo oficial. 

Mónaco por muchos años desafió por anacrónico los reglamentos y medidas de seguridad de la FIA y nunca pasaría el examen si alguien hubiera querido iniciarlo como circuito hace un par de décadas; aunque ahora, por ser más seguros, los circuitos urbanos se han hecho moda, como los de Singapur, Bakú y Miami, mayormente por la cercanía que permiten entre los pilotos y el público. 

Si bien el trazado de 3337 metros es lento, con la velocidad promedio de la carrera que apenas sobrepasa los 150 km/h, la concentración requerida durante los 260 kilómetros y fracción que completan las 78 vueltas debe ser total, porque la angosta pista con casi nulas posibilidades de adelantamientos tiene como principal enemigo las barreras de protección que los monoplazas deben prácticamente rozar en cada giro para mantener una ventaja adecuada a la hora de entrar a pits y salir sin perder posiciones, mientras que cualquier error se traduce en el retiro inmediato, porque las vías de escape son pocas y los límites de la pista no son las fastidiosas líneas blancas sino las duras barreras. 

El trazado del circuito más famoso y controversial del mundo, ideado por el visionario Antony Noghés mientras lo caminaba en 1925, ha sufrido pocos, pero importantes cambios a través de los años, desde la carrera inaugural en 1929 con 3180 metros. En 1932 se retiraron las líneas del tranvía, en 1961 se cambiaron las pacas de heno por las barreras de protección, en 1973 se construyó la piscina por lo que se incrementó la distancia en 131 metros al tener que bordearla por la izquierda. En 1975, otro símbolo anacrónico desapareció cuando el piloto local Louis Chirón agitó la bandera del Principado por última vez para iniciar la carrera; al año siguiente, se utilizó por primera vez el semáforo para las arrancadas. A la memoria de Chirón se le dio el nombre a una nueva curva cuando en 1997 se hizo una modificación para mejorar la visualización de la entrada al segmento de la piscina. Lo más modificado ha sido la chicana, generalmente a consecuencia de algún accidente, como la caída al mar de Alberto Ascari en 1955 y después del accidente fatal de Lorenzo Bandini en 1967. La forma actual de plazoleta fue dada en 1986, que sirve además de vía de escape. Con cinco mil metros cuadrados de tierra ganados al mar en la sección entre la piscina y la curva de La Rascasse en 2003, se inauguraron en 2004 las nuevas y amplias instalaciones para los pits, con los garajes entre la recta principal y la sección del puerto mirando hacia el mar, donde una popular tribuna logra la vista hacia ellos, antes imposibilitada desde los balcones de los edificios en el Bulevar Alberto I, que dominan la línea de largada y meta. En la edición de este año, por primera vez el fin de semana se acorta con las dos prácticas libres iniciales el viernes y no como hasta el presente, el día jueves.

En esta temporada, Mónaco tiene un protagonista principal. El monegasco Charles Leclerc y Ferrari, luchan con Max Verstappen y Red Bull por la corona, hasta el presente, aunque con solo 6 carreras disputadas, parece será igual que en el 2021, un mano a mano hasta el final. Si bien en la pasada competencia Mercedes demostró una mejoría esperanzadora, con el británico George Russell alcanzando el podio detrás de los Red Bull y su compatriota el heptacampeón Lewis Hamilton en el quinto lugar, la verdad es que los números indican que todavía están en promedio 0.6 segundos por vuelta detrás de sus fuertes rivales Red Bull y Ferrari. Mónaco puede ser distinto, porque la pole marca el ritmo de la carrera, no siendo infrecuente que un vehículo más lento puede mantenerse sin ser adelantado como demostró Ayrton Senna frente a Nigel Mansell en 1992 y más recientemente Daniel Ricciardo en 2018, a pesar de perder buena parte de la potencia del motor de su monoplaza Red Bull RB14/Renault durante más de la mitad de la carrera. 

Como ocurre demasiadas veces, el protagonismo local a veces se vuelve perjudicial, por el deseo de los participantes de hacer una demostración de talento y valentía, que se convierte en este circuito en una estampada contra las barreras de protección. Este ha sido el caso de Charles Leclerc, a quien no le ha ido nada bien “en su casa”. Nunca ha terminado una carrera en su patio, ni siquiera en el año de su coronación en la F2 (2017). El colmo, fue el año pasado, consiguiendo la posición de vanguardia en la parrilla de salida para chocar en el siguiente giro tratando de ir innecesariamente aún más rápido y no poder arrancar la carrera por un daño -no detectado en su momento- del semieje trasero del lado contrario al contacto con el guardarriel. 

Aunque el calendario de la categoría reina del automovilismo mundial tiene cada vez más carreras, el GP de Mónaco sigue siendo la joya de la corona. Aunque en esta oportunidad, las joyas interesantes son las de un coronado. El laureado Lewis Hamilton, quien según las autoridades de la FIA tiene hasta este evento para quitarse los accesorios corporales, o atenerse a las consecuencias, que por ser una medida de seguridad no puede ser una multa, sino impedimento de participar. ¿Una corona sin joyas?

formulaburgerf1@gmail.com 

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