¡La culpa siempre es del árbitro!

Max Verstappen pasa a Lewis Hamilton en la vuelta final del Gran Premio de Fórmula Uno de Abu Dhabi 2021. Foto: Joe Portlock/Getty Images

La mejor temporada de Fórmula Uno desde hace muchos años, con dos pilotos llegando a la última cita empatados en los puntos, no podía tener un final anticlimático con una carrera sin incidentes y sin controversias, incluso, a punto de terminar detrás del vehículo de seguridad.

Una competencia con pocas alternativas y prácticamente dominada de principio a fin por el británico Lewis Hamilton, quien buscaba romper la aparente infranqueable barrera de los siete campeonatos logrados por Michael Schumacher entre 1994 y 2004, terminó con una última vuelta “de infarto” con Max Verstappen adelantando a Lewis Hamilton para así coronarse como campeón por vez primera.

Sin mayores oportunidades de triunfar, al perder en la misma salida la posición de vanguardia lograda el día anterior y una infructuosa maniobra de adelantamiento a Hamilton en ese primer giro, Verstappen a 11 segundos del líder a falta de 5 vueltas para el final, fue bendecido con un golpe de suerte con la neutralización de la carrera con la salida a pista del vehículo de seguridad debido a un choque, para cumplir luego un solo giro de competencia.

Mientras Lewis Hamilton se mantenía en pista en el primer lugar detrás del vehículo de seguridad, el equipo Red Bull buscó la oportunidad para Verstappen de una parada sin pérdida de posición, para colocar nuevos neumáticos del componente más blando (y más rápido) buscando que, si se relanzaba la carrera a tiempo, tener la oportunidad de pelear con Hamilton quien tenía en su Mercedes neumáticos de la gama más dura (y más lenta) con 44 vueltas de uso.

El problema para el neerlandés fue, que al reincorporarse a la pista se encontró que tenía 5 vehículos de rezagados entre él y Hamilton. Sin embargo, de acuerdo a los reglamentos -que fueron modificados hace varios años (2012) para evitar que estos monoplazas interfirieran en la lucha por el primer lugar- debían pasar al vehículo oficial al menos una vuelta antes de su retiro de la pista. La decisión inicial de no hacerlo, posteriormente revertida -bajo la inaceptable presión con llamadas al director de carrera, de los jefes de equipo de Mercedes y Red Bulldio por apenas 20 segundos la oportunidad para esa vuelta, que claramente favorecería a Verstappen dadas la disparidad de condiciones de los neumáticos de sus respectivos monoplazas para esa histórica vuelta final.

La protesta inmediata del equipo Mercedes por considerar que la decisión del director de carrera fue equivocada, fue desestimada por los comisarios, tomando en cuenta que este tiene la capacidad de modificar el procedimiento en la retirada del vehículo de seguridad de acuerdo a su criterio, si esto significa que la carrera podía terminar en la disputa por el primer lugar y la corona.

Sin duda, de acuerdo a lo que se decidiera favorecería a uno o al otro piloto. Sin embargo, previamente se había discutido en la reunión de pilotos que se trataría por todos los medios posibles de no terminar la carrera detrás del vehículo de seguridad. Una tercera posibilidad hubiera sido la de sacar la bandera roja inmediatamente después del incidente en la pista y así permitir parar la competencia y reiniciarla de nuevo con igualdad de condiciones y posibilidades para todos. Sin embargo, tampoco era lo más justo para el equipo Red Bull, ya que fue Mercedes quien decidió no cambiar neumáticos al monoplaza de Hamilton durante el periodo con el vehículo de seguridad en pista, pensando en mantener la ventaja del primer lugar y la poca posibilidad del reinicio antes de las vueltas pautadas.

Dejar a Hamilton a merced de Verstappen en la vuelta final con la disparidad de neumáticos parecía cruel y desventajoso para el heptacampeón. Sin embargo, Sergio Pérez, el compañero de Verstappen en Red Bull, si había logrado antes evitar ser adelantado por Hamilton por más de una vuelta con similares condiciones de desfase de neumáticos.

Al final, una temporada de Fórmula Uno como pocas vistas gracias a la competitividad de dos equipos y el talento de dos grandes pilotos, ambos igualmente merecedores de la corona, la cual terminó por un golpe de suerte en la última carrera a favor del que ganó más durante toda la campaña (10 victorias), obtuvo más Pole Positions (10), lideró más vueltas (652 de 1297) y contó con un equipo más agresivo en sus estrategias. Sin embargo, para muchos (sobre todo los perdedores) la culpa de la derrota siempre la tiene el árbitro.

formulaburgerf1@gmail.com

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