Arrancada del Gran Premio de Singapur de Fórmula Uno 2026. Max Verstappen (Red Bull) marginalmente por delante de Charles Leclerc (Ferrari). Foto: Sam Bagnall/ Sutton Images via Getty Images.
Es habitual oír en el ámbito de las carreras que estas no se ganan en la primera curva, pero si se pueden perder. Sin embargo, en el recién disputado GP de Singapur de Fórmula Uno, una vez más el sentido común de no tomar un riesgo innecesario con una larga carrera por delante, fue contrastado por la imperiosa necesidad de llegar y salir de la primera curva por delante para obtener el triunfo, por la absoluta imposibilidad de los adelantamientos por vehículos de similar rendimiento.
Por eso, la agresiva maniobra de Max Verstappen de intimidar a Charles Leclerc empujándolo hacia la parte interior de la pista, dejándole el mínimo espacio legal para no ser penalizado y llegar a la primera curva sin necesidad de maniobras peligrosas.
Al igual que sucede en otros circuitos de similares características, como el de Mónaco, la carrera fue prácticamente ganada el día previo, al conseguir la posición de vanguardia en la parrilla de salida, con la ventaja crucial para llegar a la primera curva por delante y definir el destino de la competencia.
Con las victorias consecutivas en Sepang y Singapur (esta por primera vez para Verstappen en 10 intentos), el equipo Red Bull pareciera haber logrado alcanzar el nivel competitivo de sus rivales más cercanos (Mercedes, Ferrari y McLaren), después de un comienzo incierto de la presente temporada con las radicalmente nuevas regulaciones y la utilización por primera vez de una Unidad de Potencia fabricada en casa.
Si se corrobora esta tendencia en distintos trazados y hasta el final de la presente campaña, las grandes escuderías tendrán para el año entrante un duro competidor, que logró sobreponerse a las adversidades de la pérdida no solo de su mayor impulsor (Dietrich Mateschitz †), sino también por una buena cantidad de personal de alto nivel como fueron Christian Horner en la dirección del equipo, Adrian Newey como Director técnico, Jonathan Wheatley el Director Deportivo, Rob Marshal el jefe de Ingeniería y Will Courtenay jefe de Estrategas, además de una guerra interna por el poder absoluto, que parecía haber acabado con el que fue un exitoso equipo ganador desde 2010 de ocho títulos de pilotos y seis de constructores en quince temporadas.
Mientras, en la presente campaña de la F-1, el equipo Mercedes logró nuevamente producir un vehículo ganador con las nuevas regulaciones (igual que en el 2014 con la nueva norma del motor híbrido), para encaminarse fácilmente a un nuevo título de constructores, con su piloto estrella Kimi Antonelli con ocho triunfos y 14 podios, buscando coronarse a los 20 años, como el más joven en la historia de la categoría reina del automovilismo mundial.
El piloto italiano, mostrando una madurez muy adelantada para su edad, parece haber sacado ya la calculadora para administrar su ventaja como líder del campeonato desde la tercera carrera válida (GP de Japón), con un manejo más conservador y aprovechando las circunstancias favorables que se le presentan, sobre todo por los puntos que van dejando sus potenciales enemigos. El más cercano, su compañero George Russell quien ha sumado apenas dos unidades en las últimas tres competencias, incluyendo un despiste mientras lideraba en la carrera rápida (Sprint)este fin de semana pasado.
Tampoco McLaren y Ferrari tuvieron un fin de semana satisfactorio. El viejo problema de los de Woking chocando entre ellos y los de Maranello con Hamilton desconfiado por las muchas decisiones equivocadas del equipo, se fue por su instinto rechazando una entrada a pits con un VSC (luego diría que se pasó de la entrada), perdiendo un podio y 7 puntos, al terminar sexto.
Así, Antonelli podría matemáticamente titularse en la siguiente competencia en Texas, si logra separarse 125 puntos de sus seguidores con 5 carreras pendientes (de acuerdo al calendario actual vigente). Russell actualmente a 102, Hamilton a 111, Verstappen a 119, mientras Leclerc y Norris ya a 125 y 139 tendrían que reducir la desventaja en 1 y 15 puntos respectivamente. Aunque es poco probable que logre titularse en Austin, tampoco es imposible.
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